sábado, 29 de junio de 2013

¿Cómo ayudamos a nuestros hijos que presentan un Trastorno Específico del Lenguaje?





Si tu hijo ha sido diagnosticado con TEL (Trastorno Específico del Lenguaje), aquí van unas recomendaciones prácticas que pueden resultarte muy útiles.

Comprender el lenguaje es comprender la esencia humana en todas sus dimensiones, el lenguaje es la manifestación de la interacción entre lo corpóreo, lo emocional, el desarrollo biológico y social del individuo. Es necesario recordar que el lenguaje oral se aprende en forma natural a partir de las diversas interacciones con el medio y su adquisición es un proceso evolutivo que sigue su propio ritmo y curso, por tanto es diferente en cada niño.

El  entorno familiar debe ser un facilitador para el desarrollo y la estimulación del lenguaje entendiendo que debe ser mayor aún, ante la presencia de un niño que manifieste un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL). La presencia de malos hábitos tales como el uso del chupete de manera prolongada (sobre los 3 años) y el uso de la mamadera como una entretención, dificultan aún más la correcta articulación y desarrollo del habla y lenguaje.
En niños preescolares es fundamental otorgar vivencias que estimulen los sentidos, las percepciones, el movimiento, lo emocional y esto se logra jugando con sus hijos a:
  • Imitar palabras, hablando lento o rápido.
  • Imitar sonidos de animales y objetos conocidos (onomatopeyas).
  • Imitar cómo habla la abuelita, cómo habla el papá, etc., enfatizando las distintas entonaciones.
  • Imitar la expresión de estar contento, triste, enojado, etc.
  • Personificar animales, dando características del movimiento y de los sonidos que realizan.
  • Nombrar objetos o lugares que visitan.
  • Preguntarles con qué sonido empiezan algunos objetos.
  • Cantar, recitar, etc.
  • Jugar a mover la lengua y experimentar diferentes sabores, texturas, etc.
  • Realizar juegos simbólicos como jugar al doctor, al profesor, vender productos, la feria, etc.
  • Desarrollar actividades situadas en un contexto: 
  • Experiencias simuladas tales como cocinar, reparar algún objeto, etc. En esa ocasión preguntar por los objetos o herramientas que se utilizan y para qué sirven, qué personas trabajan, etc.
  • Mostrar y decir: qué es, cómo es, para qué sirve, ante la presencia de objetos, personas y animales.
  •  Construir narraciones, cuentos e historias breves, de base concreta. Trabajar con la situación y la simulación de ésta. Es importante que los contenidos logren mantener la atención y el interés de los niños.
  •  Dramatizar a través de actuaciones, juegos de roles y títeres.

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